De cateto a babor te enternecía,
con aquel Fendetestas lo bordaba
y hasta de mariposón se le creía.
De playboy de suecas se salía,
secuestrando vaquillas desbarraba,
de Germán Areta acojonaba
y atracando bancos te partía.
Fue el Sancho con mayor protagonismo,
orgulloso creador de aquel landismo
con que apenas se abarcaba a Alfredo Landa.
Se nos marchó ayer, queda hoy su eco.
Fernando, José Luis, háganle hueco:
sube un jugador de mus como Dios manda.