Cuando Carmena llegó
a la silla de alcaldesa
apoyándose en Carmona
que hizo de dócil muleta,
se encontró un Madrid sombrío
heredado de Botella,
una ciudad casi al borde
del estado de emergencia:
sucia, pobre y enchufada,
y endeudada hasta las cejas.
En tan sólo quince meses a la silla de alcaldesa
apoyándose en Carmona
que hizo de dócil muleta,
se encontró un Madrid sombrío
heredado de Botella,
una ciudad casi al borde
del estado de emergencia:
sucia, pobre y enchufada,
y endeudada hasta las cejas.
se ha arremangado Manuela
y ya las calles relucen
–o al menos, eso dice ella–,
ya no hay chanchullos ni enchufes,
la contaminación mengua,
los madrileños atamos
con longaniza a la perra
y hasta acortan, sin querer,
esa “ilegítima” deuda
que contrajo Gallardón
para su gloria perpetua.
Con la alcaldesa, Madrid
![]() |
Manuela Carmena. Foto EFE. |
pero aún faltaba un detalle
para que fuera de perlas:
una emisora de radio
que no critique, ni mienta,
que se dedique tan sólo
a relatar sus proezas,
sus políticas del cambio
y sus demás ocurrencias;
donde se puedan formar
estudiantes con sus becas
y se pueda colocar
a algún amigo de Iglesias.
Que el presupuesto no sea
cortapisa ni barrera:
un milloncejo anual,
porque no nos duelen prendas
de costear un servicio
de primerísima urgencia.
No obstante, lo de la radio,
no es una propuesta inédita
pues Gallardón y Manzano
ya tuvieron sus frecuencias
y cerraron, salpicadas
por oscuras componendas.
Mas esto no ocurrirá
con la nueva “Aló, Carmena”,
como ya Esperanza Aguirre
con mala leche moteja,
advirtiendo del peligro
de intoxicar a la audiencia
con proclamas populistas
y propaganda de izquierdas.
Mas Rita Maestre, Rita
atempera las sospechas
y contesta que esta radio
será una emisora seria,
que dará cultura y ocio,
y un magacín de Manuela
contando a los madrileños
durante una hora y media
cómo hornear al punto
sus famosas magdalenas.
Y así podremos chuparnos
el dedo la ingenua audiencia.