El dos mil catorce acaba
mas nos deja con un récord
que no es la Décima Champions
ni el alza del desempleo,
ni es el número de viajes
de Monago al archipiélago.
La marca que en este año
batiremos los batuecos
tiene que ver con los ceses
y abandonos de sus puestos
que la cacareada casta
–hurto el piropo a Pablemos–
ha adoptado, para pasmo
de propios y forasteros.