Que exhumen al caudillo de su fosa
por que jamás descanse en santa casa,
quizá dejen así de dar la brasa
quienes se enredan aún con la ominosa.
Desentiérrenle, y pónganse a otra cosa
pues no hay poco que hacer, y el tiempo pasa
mas, ya puestos, hagamos tabla rasa
a la hora de escarbar la fría losa.
¿O acaso Miguel Primo de Rivera,
por tirano y dictador, no mereciera
que sus restos reciban igual trato?
Recobremos más aún nuestra memoria
y, por línea bien golpista o sucesoria,
sigamos exhumando hasta a Viriato.